Antienvejecimiento (IX)
¿De qué quiere morir… de cáncer o de infarto? Porque de eso es que va a morir. A menos que le caiga una pared o lo choque un carro, decía Pepé. Y nadie le replicaba con "hay por Dios no diga eso". Al contario, lo entendíamos ¿Con dolor o sin dolor? Era su estilo. Vamos… - decía. Si tuvieran que escoger… Y todos "de infarto, de infarto". Nadie respondía otra cosa. Estábamos en segundo año de medicina y todavía teníamos la "Mentalidad Paciente". Paciente: persona que le aterran los médicos y que está sana. No va a consulta porque: "Yo soy sano. Yo siempre he sido sano". Es la mentalidad Cáncer/Infarto. Y cómo es educado y le importa su salud, todos los años se hace las cuatro preguntas: Cómo está mi tensión, cómo está mi colesterol, cómo está mi azúcar, y cómo están mis triglicéridos. Y se va a casa feliz. Luego en tercer año nos enteramos que tampoco queríamos responder “Infarto”. Existe infarto, si. Se murió y ya, ok. Ni lo sintió. Unos pocos segundos de dolor… y chao. Sin sufrimiento. Bien por usted. Mal por los suyos. Pero el problema es que también existen otras cosas. Existe por ejemplo, el famosísimo "ahora me ahogo subiendo las escaleras de siempre" o el archiconocido "me despierto sin aire en medio de la noche", primo hermano del "me caí desplomado en el baño y me recogieron ensangrentado por el golpe en la cabeza", que es primo segundo de “he perdido el apetito últimamente… y tengo una fatiga extrema”. Condiciones todas que usted podría llegar a sufrir con la mentalidad “Segundo Año” y que son en su mayoría evitables cuando no se sienten. O cuando se pueden curar. Primer mito: Yo estoy bien porque me siento bien. Segundo Mito: Yo estoy bien porque mis exámenes salieron bien. “Debo ir al médico”. Correcto. “Ojos que no ven corazón que no siente” no es verdad en medicina. Tal vez por un rato, pero algún día lo sentirá. Y ese es el punto. Usted no lo “quiere sentir”. NO quiere que nada malo le suceda. Quiere saber todo lo que pueda saber para que los últimos diez años de su vida sean lo mejor posible. Por eso para usted, que consulta a su médico anualmente, y que le ha escuchado decir que su corazón está como muchachito e quince, este tercer y último mito que con mucho cariño le traigo el día de hoy (y que por cierto no le va a gustar a muchos): “Yo estoy bien, porque mi médico me encontró bien”. Wooooouuu!!! Dice usted. “Ahora si que estoy perdido”. Pues si. Está perdido. A menos que sepa. Que conozca. Que entienda. Que se vuelva estudiante de tercer año. Que lea nuestros próximos artículos. La nueva serie. Corazón como muchachito e quince. Para que comprenda mejor a su médico, y la historia del corazón de su abuelo, o de su padre o de su madre. O del tío Lorenzo. Pero por sobre todo para eso. Para llegar independiente a cualquier edad. Aquí lo espero. |