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Su Verdadera Edad
Antienvejecimiento
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Antienvejecimiento (VII)

Uno de tres tiene diabetes y la mitad no lo sabe. En un ascensor. Por ejemplo. Si hay seis, dos tienen diabetes. Y uno lo ignora. Por encima de 60, deacuerdo. Pero llegará el día en el que usted los tenga. Sesenta, digo. Así que si la quiere evitar, lea nuestro artículo anterior. Y si ya le tocó (la diabetes no dependiente de insulina), lea el de hoy. Mire que del 50% que sabe que la tiene,  una gran parte anda mal medicada. Y en lugar de mejorar, empeora. Pudiendo estar controlado, está descontrolado. Y pudiendo aprovechar el tiempo para revertir la condición, lo está perdiendo sin retorno. Porque “un médico amigo les mandó la pastilla”. Comencemos pues. A ver, dígame. Cuáles son las tres razones por las que alguien no escucha su televisión. Primera: Porque sus orejas no responden suficientemente al sonido (tiene los oídos tapados). Segunda: Porque las cornetas no elevan/producen suficiente el sonido. Y tercera: porque los vecinos montan todas las noches un escándalo con una picó. Con un Ipod, quise decir… es lo mismo. Bueno, no es lo mismo… haaaaa… usted entiende… si tiene más de 60. Bien. Ahora por favor, dígame, las tres razones por las que se tiene el azúcar alto (o la glicemia), cuando se tiene diabetes no dependiente de insulina. Primera: Porque sus músculos no responden suficientemente a la insulina que su páncreas produce (resistencia a la insulina). Segunda: Porque su páncreas, aunque si produce, no produce suficiente insulina. Y tercera: Porque su hígado produce por la noche más azúcar del deseable (neoglucogénesis nocturna).  ¿Comprende? Son tres eventos distintos que pudieran estar o no en el paciente. Y las soluciones son diferentes para cada una. Aunque el problema es el azúcar alto, el problema no está en el azúcar alto. Usted debe saber a expensas de qué es que está alto. Mayoritariamente digo. Porque generalmente, y eventualmente siempre, es o será una mezcla de los tres. Igual con quien no escucha la televisión. Si el problema está en la oreja, habrá que ponerle el aparato en la oreja. Si el problema son las cornetas, habrá que tomar una pastilla que “aumente la potencia de las cornetas”. Y si el problema es que los vecinos tienen un escándalo nocturno, habrá que hacer que se callen. Imagine que siendo este el problema, la persona, en lugar de callar a los vecinos, se tome una pastilla para “aumentar el sonido de sus cornetas durante el día”. Se aturdiría, y seguiría por las noches sin escuchar. Nuevamente nos quedó corto el espacio. Continuamos en el próximo. Del cómo y el por qué usted debe ser medicado por el endocrinólogo, y no por un médico amigo. Cuando de bajar el azúcar se trata.

Cuídese y hasta pronto,
Dr. Johnson.