¿Soy yo o son mis Hormonas? (III)
Últimamente ni usted misma se soporta. En menos de una hora se peleó con el carnicero, maltrató a la estilista y le pegó un grito a su hijo. “¿Pero qué me estará pasando? – se pregunta. ¿Será el stress del trabajo? ¿O que le va mal son su pareja? ¿O es la crisis de los cuarenta que le está “pegando” tarde? No. Nada de eso, usted lo que tiene es baja la progesterona. Si, la progesterona. No los estrógenos. Porque usted ha escuchado la frase: “fulanita está más estrogénica que nunca” o que se levantó con el pie izquierdo, pero lo que nunca ha escuchado decir es que está baja en progesterona, la hormona que equilibra los efectos del estrógeno y que pudiera faltarle desde los mismísimos treinta años. Mientras los estrógenos retienen líquido y le ponen alerta, la progesterona es diurética, produce calma y tranquilidad. Cuando esta última falta, el equilibrio se rompe y se produce una condición en la que los estrógenos se desbocan como un potro salvaje, el “dominio estrogénico”. Y no. No estamos hablando de menopausia. Por el contrario, se trata de reglas abundantes con pechos hinchados y dolorosos, retención de líquido e irritabilidad. Ah, y con insomnio, fatiga y depresión. Si es mujer y me ha seguido hasta aquí, es probable que se haya paralizado en la frase “retención de líquido”: Será que tengo eso – pensará. Es poco probable si es su único síntoma. Sin embargo, en caso contrario permítame una aclaratoria: aunque la progesterona es diurética, los progestágenos o las progesteronas sintéticas no lo son. Muy por el contrario le retienen líquido en los pies y tobillos, además de aumentarle el apetito, bajarle la libido, y aumentarle los vasoespasmos en las arterias, robándole el efecto protector que tienen los estrógenos sobre su corazón. Porque eso si tienen sus estrógenos. Le bajan el colesterol malo, le suben el bueno, le aumentan el óxido nítrico, le estimulan la libido, le previenen del Alzehimer, le preservan el hueso, le evitan el cáncer de colon, la cuidan del infarto, le preservan el músculo, le regulan la temperatura, le previenen de cataratas, le aumentan la sensibilidad a la insulina, le estimulan la creatividad, le preservan la memoria y le mantienen los pechos (y los ojos y todo lo demás que tiene sobre la piel muy en su sitio). Así que sus estrógenos son buenos…, pero no en exceso. ¿Leyó la última frase? “no en exceso”. Se lo pregunto porque hasta ahora veníamos hablando de falta de progesterona, pero no de estrógenos en exceso, lo que también la pondría en dominio estrogénico. ¿Por qué podría usted tener un exceso de estrógenos? Porque es sedentaria, o porque su dieta no incluye fibra o porque tiene sobrepeso o porque por años ha ingerido alimentos calentados o refrigerados en envases plásticos (xenoestrógenos) o porque el maquillaje que usa los contiene. ¿Y por qué podría tener baja la progesterona? Porque le falta Zinc, vitamina C y/o vitamina B6 o porque tiene hipotiroidismo o ingiere algunos antidepresivos o por exceso de Arginina en su dieta o porque tiene mucho… (A ver si adivina), mucho, pero mucho, mucho… adivinó: mucho estrés. ¿Se siente irritable y tiene reglas más intensas de lo usual? Vaya al laboratorio el día 21 o 23 del ciclo (de 7 a 9 días antes de que le baje la regla) y solicite el valor de Estradiol y Progesterona, y consulte a su ginecólogo. Si requiere progesterona él sabrá indicarle la micronizada o si tiene insomnio, la progesterona bioidéntica por vía oral, pues es la única que estimula los receptores GABA (y felices sueños). Así que recuerde, cuando de fatiga y de retención de líquido se trata, la relación entre estrógenos y progesterona es de suma importancia.
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