¿Soy yo o son mis Hormonas? (II)
Malena tiene sobrepeso. Su problema no es la comida sino que “pica mucho”. Dice que duerme ocho horas, que come seguido, que su tensión es bajita y que su azúcar también. ¿Qué tiene Malena? ¡Que se la pasa agotada! – Dice su esposo – “Cuando se estresa se pone muy mal”. El tiene razón. Malena se irrita fácilmente, pero no porque sea su estilo, sino porque sufre de “fatiga suprarrenal”. Si usted es como Malena, usted cuenta con bajos niveles de cortisol, la hormona de la emergencia. Si un león la persigue, el león se la come viva. Por el contrario si su sistema funciona bien, usted cruza el río hasta que llega a la orilla. Es un ciclo: Usted se asusta y produce cortisol. Luego el hígado y los músculos liberan la energía en forma de azúcar hasta que usted llega a la otra orilla, pero… ¿qué pasaría si nunca llega? Seguiría produciendo “extra” cortisol. Y si se mantiene “nadando” un año o dos o tres… ¿qué pasaría? Que sus glándulas podrían agotarse y la dejarían de producir en suficiente cantidad. Permítame un comentario. A partir de los 25 años las hormonas comienzan a disminuir (si, todas las hormonas), menos el cortisol. De hecho esta es la única que aumenta con el paso del tiempo, lo que tampoco es ideal. Con mucho cortisol se retiene líquido, se enlentence la tiroides, se desarrolla insulinoresistencia, se aumenta el riego de cáncer, osteoporosis, Alzheimer, hipertensión y de enfermedad cardiovascular (¡ah! y también se le arruga la piel). En una frase, se envejece. Y entre comillas eso es “lo natural”. Por otro lado, existen personas como Malena que tienen el problema opuesto: No tienen suficiente cortisol. Sin embargo, pasan desapercibidas porque producen algo, pero no el suficiente. Generalmente presentan alergias, colitis, depresión y siempre son de tensión arterial baja y con poca tolerancia al ayuno. Delgadas cuando el trastorno es desde la infancia y con sobrepeso cuando es en la adultez, este cuadro de fatiga adrenal o “adrenal fatigue” muchas veces se acompaña de inapetencia, siendo el dulce el único alimento atractivo. ¿Tiene usted las características de Malena? Solicite el examen de sangre “Cortisol am”. Deberá asistir al laboratorio (sin estrés) a las 8 de la mañana. Si le sale bajo no se apure. Asista a la consulta de un endocrino quien le indicará la ACTH plasmática y una prueba de cortisol en 24 horas de orina. Esta última es diagnóstico. Si los valores salen nuevamente alterados él sabrá guiarle. Si por el contrario salen bien, es porque a momentos su cerebro (pituitaria) no estimula de manera efectiva sus glándulas suprarrenales y usted cae en una baja y pasajera producción de cortisol (con ACTH baja), en cuyo caso se puede beneficiar de la Ashwagandha y/o de la Vitamina B5, suplementos naturales que reconectan su eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal. En el caso de que su valor salga en el límite superior, la vitamina C, el Ginko biloba, el Ginseng Siberiano, la Phosphatidyl Serine y la DHEA serán las opciones que le podrá preguntar a su médico si puede o no puede ingerir. La DHEA por ejemplo, no la deberá tomar si es hombre y presenta sobrepeso, pues corre el riesgo de transformarla en hormona femenina debido a la mayor cantidad de enzima aromatasa presente en el tejido graso. En este caso la Keto-DHEA sería su opción (JAMÁS tome DHEA con bajo cortisol, con antecedentes de cáncer de próstata o mama, o con valores normales de esta hormona). Igualmente, si toma anticoagulantes le preguntará si le está o no permitido el Ginkgo biloba y el Ginseng Siberiano, pues ambos alteran la coagulación. Así que recuerde, si tiene fatiga y bajo cortisol, Ashwagandha y Vitamina B5 son una buena opción. Y si por el contrario su cortisol es elevado, el Ginkgo, el Ginseng, el Phosphatydyl Serine y la DHEA (SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE con la aprobación de su doctor) son las sustancias que le pueden ayudar.
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